Sunday, October 16, 2011

Oct | 16 | Las evocaciones de la música de gaita y ¡de otros sonidos raros!

Palabra para meditar – CAMINOS

Jeremías 18:15a
“Sin embargo, mi pueblo me ha olvidado; quema incienso a ídolos inútiles. Ha tropezado en sus caminos, en los senderos antiguos…”


Las evocaciones de la música de gaita y ¡de otros sonidos raros!

Hoy estaba leyendo otra vez uno de los mejores devocionales jamás escritos: el Poema para el día, de Nicholas Albery. Me topé con una obra del poeta británico, Louis MacNeice, llamada “Música de gaita”. El poema es, con toda certeza una cacofonía de música emotiva, estrepitosa, atractiva y acusadora. Me encantó, lo disfruté, me conmovió y lo leí en varias ocasiones, ¡a la vez que me preguntaba qué significaba!

Uno de los aspectos maravillosos acerca de la poesía es su naturaleza evocadora. El poema en sí mismo puede aparecer tan complejo y lleno de color, que incluso una tercera y cuarta lectura pueden todavía dejarte con la sensación de que no lo entendiste o de que lo malinterpretaste. No obstante, estimuló algo en ti, revivió ese algo que fue casi un recuerdo de algo más, y por unos pocos momentos te enganchó, te llevó a algún lugar en tu pasado: a un recuerdo, a un sonido tal vez, un olor, una visión, una circunstancia; y eso te recordó, te advirtió, te alentó, te acarició y quizás incluso te confortó. Sí, uno de los aspectos maravillosos de la poesía, incluso aunque no entiendas la totalidad de la pieza misma, es su naturaleza evocadora.

Los sermones también tienen un aspecto evocador. Muchas veces la gente me ha dejado confundido cuando, después de un sermón, se me ha acercado para decirme: “Realmente fui bendecido con eso que dijo...”, o “fue muy útil cuando dijo...”, o “Dios realmente me habló cuando usted hizo referencia a...”. Sí, ha sido confuso porque a menudo yo no estaba transmitiendo esa idea o no estaba hablando de ese asunto, ¡y ciertamente no estaba haciendo referencia a la cosa que esa persona pensó! Sí, aunque no es ni la mitad de divertido, escuchar un sermón es como escuchar poesía, en el sentido de que aunque se pueda pasar por alto la idea, no obstante en la mente se va cavando otro nuevo camino espiritual, o la mayoría de las veces, un antiguo camino de recuerdos, como un antiguo pozo minero que sorpresivamente se está abriendo otra vez. El nuevo camino espiritual generará toda la conectividad de luz, vida y alegría, mientras que cuando se produce lo último, es decir, cuando los antiguos
pozos de mina se abren con las palabras, los ‘fantasmas’ se liberan, en ocasiones llorando, en ocasiones gritando, en ocasiones riendo, pero siempre, sí, siempre, llevando la persecución a un cierre. Esto es bueno, porque cuando termina la persecución, entonces puede removerse toda la basura, se pueden destapar todos los pozos, y una vez más, se permite que en los escondrijos internos de nuestro ser, circule aire fresco.

En ocasiones, muy a menudo, tanto en la poesía como en los sermones, está bien pasar por alto la idea, en tanto que se permita que las palabras hagan la más maravillosa de sus obras. Sin importar cuán pobre sea el mensajero humano, deja que Dios haga Su excavación evocadora en tu vida , y que selle con Su revelación tu corazón.

Medita: “Al encontrarme con tus palabras, yo las devoraba; ellas eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo llevo tu nombre, SEÑOR, Dios Todopoderoso” Jeremías 15:16

Ora: Tú me has llamado, oh Señor Dios de los ejércitos. No me senté en la asamblea de los burladores ni me alegré; porque me hiciste sentarme solo, porque me llenaste de indignación. Y entonces, ¿por qué ha resultado mi penar perpetuo y mi herida incurable, por qué se rehúsa a ser sanada? ¿Serás un espejismo, como de aguas no verdaderas? No, yo sé que si vuelvo, entonces Tú me recogerás; entonces, Señor, ven y ponte delante de mí, y revela lo que hay escondido en mi pozo y ayúdame a sacar lo precioso de entre lo vil; sí, ven y con tu ‘taladro’ evocador atraviesa mi mente hasta tocar mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

 

Saturday, October 15, 2011

Oct | 15 | Hilo dental divino

Palabra para meditar – VOLVER

Amós 4:6
“Yo les hice pasar hambre en todas sus ciudades, y los privé de pan en todos sus poblados. Con todo, ustedes no se volvieron a mí, afirma el SEÑOR.”

Hilo dental divino

La pequeña frase “limpieza de dientes” me ha parecido siempre una manera muy graciosa para describir ¡los estragos de la hambruna! Pero con todo, también es una manera muy descriptiva, porque después de un agradable almuerzo dominical con los amigos, incluso después de cepillarme los dientes, siempre le sigue una tarde donde mi lengua y otras cosas me recuerdan sobre la comida. Ah sí, siempre hay evidencia de la cena anterior, escondida entre los molares y que se rehúsa a ser tragada.

Desde poco tiempo después de la Segunda Guerra Mundial, nosotros, en el Occidente, hemos comido bastante bien; de hecho, hemos comido demasiado bien. En realidad, el aumento evidente de la obesidad es un testimonio viviente de ese hecho, el cual puede verse diariamente en todas nuestras ciudades en desarrollo. “¡Atención...deténte!”, ya no es un antiguo término naval pintoresco.

Yo nunca he pasado hambre. Quizá me he perdido de una o dos comidas, pero nunca he pasado hambre. He utilizado la expresión “morirme de hambre”, pero jamás he “muerto del hambre”. No. Ni siquiera cerca. No conozco ni la persecución escalofriante de un hambre acosadora ni el sentimiento de eternidad de una hambruna que haga que uno quiera comerse hasta los dedos. En estos tiempos de abundancia, ¿pudiera ser que la falta de una ‘experiencia de hambre’ sea un problema serio para todos nosotros, en lugar de una bendición?

Nuestro versículo para esta noche, con todo lo terriblemente asombroso que es, no obstante ofrece esperanza para el pueblo de Su pacto, a quien ama. Dios finalmente está diciendo: “Hey, ustedes no han cumplido con nuestro trato y estas son las consecuencias, que cobran vigencia solamente para hacer que ustedes se vuelvan nuevamente a mí y ¡obtengan las bendiciones de la otra parte del trato!”. Nosotros no tenemos nada de eso en nuestro mundo occidental actual, sino que más bien nos vemos golpeados por todas partes ¡por una aparente ‘indiferencia’ de Dios! Es como si Dios estuviera diciendo con su falta de acción: “Adelante, devórense ustedes, insensatos; y pequen ustedes, tontos...!”. Así que seguimos navegando, arrogantes y enfermos, cómodos y sencillamente satisfaciendo un deseo de egoísmo, que silenciosamente nos ha subyugado a una esclavitud de auto-satisfacciones, dejándonos a nosotros mismos y a nuestra sociedad, idiotizados, sucios y gordos, en toda la extensión de la palabra; y Dios... bueno, como dije, pareciera que estuviera indiferente.

En realidad, es todo lo contrario: Dios ha enviado un viento que recoge en su paso a diez mil millones de codornices que llenan nuestras redes expectantes, mientras dice: “¿Lo querían? ¡Pues ahí lo tienen! Cómanlo hasta que queden hastiados. Consúmanlo hasta que lo vomiten por sus narices refunfuñonas y gruñonas, que gotean moco verde como cerditos. Ya no me importa”. Es una imagen desagradable y nauseabunda, ¿verdad? Me pregunto entonces si la hambruna sería mejor que esta gordura repugnante. ¡Me pregunto si la hambruna sería mejor que esta llenura ciega y abundante! Porque me parece que estar enfermo de abundancia, de llenura, es el camino largo para llegar a Dios.

Creo que necesitamos a Elías. Creo que necesitamos hombres y mujeres ungidos con el espíritu de Elías. Creo que necesitamos personas de gran poder, que puedan ordenar a los cielos que retengan su bondad acuosa por años de ser necesario, de modo que nuestras cosechas fracasen; de modo que nuestros huesos se familiaricen con nuestra piel una vez más; de modo que busquemos ese hilo dental Divino, para que podamos comer lo que quede entre nuestros pequeños colmillos hambrientos. ¡Tal vez una hambruna así estimule una búsqueda, que la gordura jamás estimulará!

¿En dónde podremos encontrar personas así? Porque seguramente no saldrán de la iglesia. No de la iglesia temerosa. No de la iglesia alcahuete. No de la iglesia tumbada de espaldas ante las masas, con sus metodologías de mercadotecnia. No, no saldrán de la iglesia sino más bien de los lugares desérticos, de los lugares secretos, de los lugares olvidados. Y cuando lleguen, aparecerán de repente en la escena como el Elías de antaño, aparentemente sin padre y sin madre, ¡pero con un mensaje de lo Alto, encendido con fuego y envuelto en trueno! ¡Mi corazón busca a diario esos profetas, porque ellos prepararán la venida final de nuestro Señor!
Me temo que esta obesa generación nuestra va a perderse este mensaje poderoso que viene pronto. Ah, pero... y nuestros hijos... ¿querrán tal vez escuchar?

Medita:El ángel le dijo: No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento, porque él será un gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento. Hará que muchos israelitas se vuelvan al Señor su Dios. Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.” Lucas 1:13-17

Ora:Señor, en esta noche Te pedimos que unjas a Tus guerreros del desierto con el espíritu y el poder de Elías, y que los traigas a Tu redil con este mensaje poderoso de preparación. Señor, por favor, cesa Tu indiferencia hacia nosotros, y envía al Espíritu Santo, para que redarguya a nuestra sociedad de pecado, de justicia y del juicio que está por venir. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

 

Friday, October 14, 2011

Oct | 14 | Dos gatitos

Palabra para meditar – REGRESO

Jonás 4:6
“Para aliviarlo de su malestar, Dios el SEÑOR dispuso una planta, la cual creció hasta cubrirle a Jonás la cabeza con su sombra. Jonás se alegró muchísimo por la planta.”

Dos gatitos


Como es mi costumbre habitual, esta mañana me levanté temprano, me doblegué ante las abluciones instantáneas de un hombre que va llegando a los cincuenta, encendí la luz de la cocina, puse en la cafetera eléctrica un poco de café negro colombiano, rico y altamente cafeinado, como preparación para algún relajamiento posterior, y me senté a escribir el ‘Susurro’ de esta noche. La luz que salía de la cocina brilló en la oscuridad circundante de esta ladera de Kentucky, y atrajo a los chicos desde lejos. “Los chicos”, como los llamamos, son Itsy y Bitsy, dos pequeños regalos de Dios que maúllan al lado del camino, que mi esposa encontró el día de su cumpleaños hace unos 18 meses. Dos gatitos rechazados y huérfanos, color miel; dos sombreros Davy Crockett con cara encrispada; dos máquinas de producción de aire viciado; dos fuentes de control de plagas; dos liberadores de ratones; dos fuentes de confort y caricias, cálidas y acogedoras que ronronean; dos pequeñas criaturas enroscadas al pie de la cama; dos pares de ojos brillantes en la noche larga; dos fuentecitas de consuelo de parte de Dios que aparecen cada mañana, te saludan con una sonrisa, te muerden los pies para hacerte saber que estás vivo hoy, y envuelven sus colas cálidas y rizadas alrededor de tus frías pantorrillas mañaneras, ¡para hacerte saber que hay alguien que hoy, te ama! Sí, “los chicos”, esos dos gatitos color miel, esos dos pequeños regalos de Dios, llegan golpeando temprano en la mañana a mi puerta, casi todos los días.

Es interesante la manera en la que te apegas a las cosas pequeñas. En nuestro versículo para esta noche, para ese profeta peculiar y agresivo llamado Jonás, fue una planta, y ¡una planta que duró un sólo día! Para mí y para mi esposa, son nuestros gatos, los substitutos peludos de los hijos que extrañamos, y dos pequeñas distracciones cálidas para la fría soledad que esa añoranza genera. En unos cuantos días regresaremos a nuestra tierra y dejaremos a estas dos pequeñas criaturas atrás. Mientras el pequeño dueto color miel, agazapados el uno junto al otro, comen al unísono de sus tazas azules, pienso en cuánto extrañaré esta rutina matutina peluda. Y entonces pienso para mí: “¡Hombre! Si alguna vez tenemos que dejarlos para siempre, va a ser duro; especialmente para mi esposa”.

Es sorprendente cómo la tristeza puede tan fácilmente subírsele a un Celta. Ese último pensamiento que tuve permitió que el gato de la melancolía viniera y se agazapara en mi regazo, me mirara a los ojos y me recordara que en esta vida, debemos decirle adiós a todo y a todos. “Cuanto más vivas”, dijo, “más tendrás que decir adiós, hasta que finalmente te digan adiós a ti”. Luego se relajó, y en el relajamiento, liberó un muy oloroso e indeseado...aire.

Para ese momento, el café estaba empezando a hacer efecto, así que agarré rápidamente por su cuellito roñoso a ese pequeño visitante sarnoso, ¡y lo saqué por la ventana! El gato de la melancolía no había dicho nada nuevo. No, soy consciente de todo aquello. Soy realmente un peregrino en camino hacia Su Santa Ciudad, hacia mi Hogar en mi Ciudad, y al ser peregrino, entonces, estoy ya mismo preparando mis despedidas, muy anticipadamente, pero más que eso, oh gatito sarnoso y oloroso, estoy preparando mis “holas” y practicando mis “¿cómo están?”.
¿Qué hay de ti en esta noche? ¿Qué saludos estás esperando recibir, después de que se pronuncie tu último adiós?

Medita:

Fue Alfred Lord Tennyson quien escribió, “Crossing the Bar” (Cruzando el umbral). Es una obra majestuosa cuyas dos últimas líneas dicen:

“Espero ver a mi Piloto cara a cara

Una vez cruzado el umbral”

El siguiente poema se titula “Bar One”(Salvo con uno). El término “salvo con uno” significa “excepto con uno”. Esto apunta a la terrible realidad de que todas las cosas pasan y desaparecen. Todo es así, excepto Jesús; y en Jesús, todo lo que ha pasado y todos los que se han ido, serán vistos junto a Él y en Él. Esa es mi gran esperanza.

----------O----------

Encima de todas las coronas de gloria
Gotea una corona de espinas
Y en cada copa temporal
Rebosa una alegría gimiente
Y con cada amor, salvo con uno,
Hay un adiós

La mañana trae una nube azul
La tarde una borla de blanco algodón
Y luego, para terminar cada agradable día
Un cielo azul lleno de gris
Y con cada amor, salvo con uno,
Hay un adiós

El color rosa del recién nacido
La felicidad y la alegría
Tal vez será un recuerdo
En la rebelión del chico
Pues con cada amor, salvo con uno,
Hay un adiós

Con cada providencia
Parece haber una persecución
No hay ganancia sin pérdida
Ni hay avance sin precio
Y con cada amor, salvo con uno,
Hay un adiós

Una vida de crecimiento
Una persona aprendiendo
De esperanzas y sueños y siembra en oración
Dejará a uno de nosotros solo por un rato
En pie, mirando a las lozas de barro sobre pinos brillantes
Porque con cada amor, salvo con uno,
Hay un adiós

----------O----------

1ª Cor 15:50-52 “Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados.”

Ora: Buenas noches, amado Señor; buenas noches y adiós, mis amigos; buenas noches, porque es posible que mañana me despierte en el confort de Su cielo. Así que, buenas noches, amado Señor, buenas noches mi Rey, y adiós mis amigos, adiós; porque es posible que mañana me despierte en el confort de Su cielo. Anónimo.

Thursday, October 13, 2011

Oct | 13 | La Taza del Pesimista

Palabra para meditar – ALEGRE

Proverbios 15:15
“Para el afligido todos los días son malos; para el que es feliz, siempre es día de fiesta.”

La Taza del Pesimista

Una de mis páginas web favoritas, está dedicada a la práctica de la ironía socrática, la cual expone las fallas tontas de la máquina de estímulos corporativos, procurando reemplazarla con una realidad. Despair.com gana su dinero vendiendo sus productos irónicos, y el que actualmente es mi favorito, es “La Taza del Pesimista”; ella está siempre medio vacía lo que hace que todo sepa amargo. Mi esposa me dice que va a comprarme una docena, de modo que tenga una para cada mes del año. ¡Soy celta! ¡Yo no me siento feliz a menos que tenga algo de qué preocuparme o con qué ser cínico! Ay Señor, ¿qué es lo que espera esta mujer? ¡Ufff!

Por consiguiente me hago la pregunta de aquel viejo y muy usado adagio: “Cómo está esta copa, ¿medio vacía, o medio llena?” Mi respuesta es siempre, “bueno, depende”. Depende de si estoy lleno o de si estoy sediento; depende de si tengo que compartirla o si es sólo para mí; depende de si es mi copa, porque si no es mi copa, entonces no tengo que decidir eso; depende de... y de, y de... y así sucesivamente.

La verdad es que si la copa está medio vacía o medio llena, depende de mi actitud. Para mí, queridos amigos, sin hacer ni siquiera el intento, la copa está siempre medio vacía. Para mí, queridos amigos, la luz al final del túnel siempre está detrás de un tren gigante que viene directo a arrollarme. Mi disposición naturalmente melancólica es bastante perjudicial, ¿saben? y desafortunadamente las actitudes son contagiosas; las mías, por ejemplo, ¡podrían sencillamente matarlos!

He aquí mi punto para esta noche: necesitamos tener una actitud mucho más positiva. No estoy hablando de no enfrentar la realidad (Despair.com les ayudará a hacerlo con una sonrisa), sino más bien de reconocer que podemos tener una mucho mejor actitud y que esto nos traerá vida; y uno nunca sabe... ¡los demás quizá también alcancen algo de esa vida a través de nosotros!

Si todo sabe amargo en sus vidas en este momento, entonces tal vez la forma en la que están viendo esa copa, pueda tener algo que ver con ello. Así que nuestro texto para esta noche está diciendo algo tanto profundo como práctico: “Tengan un corazón alegre, manténganlo así y aliméntense de él. Si no lo hacen, entonces están en grave peligro de convertirse en una persona miserable.”. Entonces, ¿qué debes hacer el día de mañana? O más importante aún, ¿cómo debes ser el día de mañana?

Medita: “¡Vive! ¡Come tu pan con alegría! ¡Bebe tu vino con buen ánimo – que Dios se goza cuando tú estás contento! ¡Vístete festivamente cada día, y no escatimes en colores y en mascadas!” Eclesiastés 9:7-8 (PARAFRASEADO – EL MENSAJE)

Ora: Señor, dame descanso en esta noche; ¡reviste mi alma con luz y anima mi corazón con alegría! Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Wednesday, October 12, 2011

Oct | 12 | Seguro para sueños

Palabra para meditar – ESPERANZA

Génesis 37:9-11
“Después José tuvo otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Les dijo: Tuve otro sueño, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias. Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendió: ¿Qué quieres decirnos con este sueño que has tenido? —le preguntó—. ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo vendremos a hacerte reverencias? Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en todo esto.

Seguro para sueños

Nuestro texto para esta noche nos muestra a José (bendito sea su pequeño corazón), en toda su simpleza bulliciosa, alardeando con este grupo patético ¡de sinvergüenzas! Sigan leyendo la historia, queridos amigos, y se darán cuenta de que fue después de compartir este sueño en particular, ¡que los hermanos de José decidieron matarlo!

Dos sueños conectados, ambos dando indicios de que José sería el líder del clan, de que José sería el que tendría la preeminencia sobre los demás, de que José sería la cabeza y no la cola, de que José, sin duda alguna, sería bendecido por encima de todos ellos. Qué maravilloso para José, pero luego, después de compartirles esto, sus hermanos lo golpean, lo arrojan a un pozo, lo venden como esclavo y luego mienten respecto a su supuesta y horrible muerte a su muy triste y afligido padre. Mientras tanto, José está vivo pero solo y sintiéndose muy solitario, sobreviviendo primero y luego prosperando, sólo para ser acusado injustamente de violación y arrojado a un calabozo, cuya llave se pierde sin duda en el Río Nilo. Incluso aunque José sería eventualmente promovido al puesto de segundo en comando en Egipto, tendrían que pasar otros siete años, antes de que aquellos sueños se hicieran realidad. Sí, desde la primera aparición de esas imágenes en la cabecita malcriada de José, aquellos mismos sueños tomarían muchos años tortuosos para ver la luz y llevarse a cabo. ¿No es la vida así, acaso? ¡Oh, sí que lo es!

Alguna vez apareció en la televisión un comercial de seguros con este eslogan: “No se trata sólo de adónde te llevarán tus sueños, sino de adónde llevarás tú, tus sueños”. ¡Qué bíblico es esto! ¡Me gusta! Verás, amigo, yo sí creo que Dios nos da sueños para realizar. No obstante, es evidente también, que Dios, en Su Divina soberanía, permite que la vida, esa horrible embustera y ladrona de visiones, esa que hecha a perder lo delicioso de los sueños, los convierta en un hedor patético para nuestro olfato y en un terrible sabor para nuestras bocas, alguna vez proclamadoras de la fe. Sí, bajo la forma de malas decisiones, de la intervención de tontos envidiosos, de la esclavitud forzada, de los espíritus seductores y difamadores, de los perros engañosos, de los calabozos oscuros de toda clase y de los benefactores descuidados de muchas formas y tamaños, nuestros sueños encantadores, a menudo, y sí, muy a menudo, se vuelven mohosos, tristes y malos.

Cuando esto suceda, (pues con toda seguridad pasará) necesitaremos ir a nuestra póliza de seguros y luego alimentarnos bien con el contundente eslogan, repitiendo a menudo a nuestra alma la verdad de aquellas palabras tan ciertas: “No se trata sólo de adónde te llevarán tus sueños, sino de adónde llevarás tú, tus sueños”.

No permitan que su angustia presente y contínua, destruya los sueños que Dios les ha dado, sino más bien, llévenlos con ustedes a cada situación particular y solitaria. Consiéntanlos, acarícienlos, mediten en ellos, asómbrense con ellos, oren en cuanto a ellos y planeen otra vez; porque en esta noche les digo que, si esos sueños vienen de Dios, entonces con toda seguridad han venido para hacerse realidad, y nada, ni siquiera el infierno, ni ninguna manifestación del infierno en esta tierra, podrá impedir que se cumplan. El eslogan de la póliza de seguros que Dios les da en esta noche, es absolutamente cierto. Recuerden: “No se trata sólo de adónde les llevarán sus sueños, ¡sino de adónde llevarán ustedes, sus sueños!”

¡Créanlo!

Medita: “Gedeón llegó precisamente en el momento en que un hombre le contaba su sueño a un amigo. Tuve un sueño —decía—, en el que un pan de cebada llegaba rodando al campamento madianita, y con tal fuerza golpeaba una carpa que ésta se volteaba y se venía abajo. Su amigo le respondió: Esto no significa otra cosa que la espada del israelita Gedeón hijo de Joás. ¡Dios ha entregado en sus manos a los madianitas y a todo el campamento!” Jueces 7:13-14

Ora: Señor, en esta noche te entrego mis sueños: Los que no se han realizado, los que han sido frustrados, lo que ni siquiera han nacidos y por los que estoy expectante. Señor, en esta noche te entrego mis sueños, y en fe y esperanza, espero su realización. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Tuesday, October 11, 2011

Oct | 11 | “Dense prisa, porque…”

Palabra para meditar – MAÑANA

1 Samuel 9:12-13
“Sí, está más adelante —contestaron ellas—. Dense prisa, porque acaba de llegar a la ciudad, y el pueblo va a ofrecer un sacrificio en el santuario del cerro. Cuando entren en la ciudad lo encontrarán, si llegan antes de que suba al santuario para comer. La gente no empezará a comer hasta que él llegue, pues primero tiene que bendecir el sacrificio, y luego los invitados comerán. Así que vayan de inmediato, que hoy mismo lo van a encontrar.”


“Dense prisa, porque…”

Una vez escuché de un hombre que se había divorciado de su mujer porque ella le había sido infiel. Casi dos años después, habiendo recuperado tanto la cabeza como el corazón, la perdonó, la encontró y le pidió que se casara con él otra vez. Aunque ella aún lo amaba, ahora estaba casada con otro hombre y tenía un hijo. Cuestión de conocer los tiempos.

Una vez supe de un grupo de personas que estaban buscando una sede para una iglesia en una zona en particular, y que, habiendo encontrado la propiedad y el terreno, y habiendo sido aceptada su oferta verbal, habían esperado algunos días para asegurarse de que todo el grupo aceptara la decisión. Veinticuatro horas después, alguien más hizo una oferta de dinero por la propiedad. Se les fue. La diferencia que esa propiedad habría marcado en el curso, la dirección y la dedicación de ese pequeño grupo habría sido sustancial. Cuestión de conocer los tiempos.
El hombre salió del consultorio del doctor, con su esposa hecha un mar de lágrimas; las palabras del médico resonaban en sus oídos: “Tan sólo seis meses antes, habríamos podido hacer algo, pero ahora me temo que...”... Conocer los tiempos.

Los miembros del comité de selección pastoral de la iglesia llevaban ya quince meses deliberando acerca de las trescientas solicitudes iniciales que habían recibido para el ampliamente publicitado cargo de Pastor. Habían eliminado a algunos, habían conservado los mejores, los habían entrevistado y evaluado, agotado y examinado y finalmente habían presentado a algunos de ellos al resto de la congregación. Después de mucha oración y deliberación, se llamó al hombre que Dios más evidentemente había elegido. Él, no obstante, tenía una familia de la cual ocuparse y aunque quince meses atrás, o quizá tres, habría querido ir a servir allí, ya había aceptado una oferta en otra parte donde ya llevaba dos meses acomodado en su nueva posición de Pastor, ¡y le encantaba! ...Conocer los tiempos.

Incluso ayer mismo hablé con un buen amigo, quien parece haber recibido una estupenda oportunidad para el futuro. Su respuesta tendrá que ser rápida, si es que quiere aprovechar al máximo la oportunidad que se le está ofreciendo, y esa aceptación implicará cambios fuertes y profundos para su vida y la de su familia. Si la rechaza, es posible que se le presenten otras oportunidades en la vida, incluso otras mejores; sin embargo, esta oferta no se volverá a cruzar por su camino...Conocer los tiempos.

He observado que en la vida muchas malas decisiones pueden ser corregidas, pero la mayoría de las oportunidades perdidas, tal vez nunca más vuelvan a presentarse.

Medita: “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero. ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Santiago 4:13-15

Ora: Señor, concédeme el valor para tomar decisiones temerarias o difíciles. Señor, dame la fe para confiar en Tu bondad, y la gracia y la humildad para confesar mis faltas delante de Ti. Líbrame del temor, oh Señor, y concédeme un espíritu de aventura, pero contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Monday, October 10, 2011

Oct | 10 | La palabra susurrada

Palabra para meditar – ESCUCHAR
 

Lucas 21:25-28
“Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra, las naciones estarán angustiadas y perplejas por el bramido y la agitación del mar. Se desmayarán de terror los hombres, temerosos por lo que va a sucederle al mundo, porque los cuerpos celestes serán sacudidos. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y gran gloria. Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención.”

La palabra susurrada

Afuera de mi ventana, alto y firme como un centinela en pie extendiendo sus ramas cargadas de abundantes frutos rojos, está un “árbol susurrante”. Alejando a las brujas y soplando su conocimiento al viento cálido del otoño, a través del leve crujido del cristal de mi ventana entreabierta, sus antiguas palabras llegan con la sutilidad de una pluma a mis oídos atentos. Ellas dicen: “Prepárate. Mira hacia arriba, porque tu salvación se acerca”. Sí, el Serbal, la antigua mujer del otoño revestida de escarlata, ahora está lista para contarle sus secretos a todos los que se tomen el tiempo de escuchar.

Al escribir este ‘Susurro’ en este día de otoño de 2008, el choque financiero global ya está empezando a sentirse. El mundo no volverá a ser el mismo nunca más, y pronto las repercusiones tipo tsunami de toda nuestra avaricia estrafalaria, alcanzarán a los campos expectantes de las tierras bajas. Aun así, en medio del desorden agitador del que se habla en todos nuestros asombrados y alarmados canales noticiosos las 24 horas, no hay ni una sola cabeza que se vuelva hacia Dios. Ni una mirada elevada hacia lo alto. Ni una sola boca que esté pidiendo ayuda a Dios. ¡Dios mío! Incluso la Iglesia se sienta estupefactamente tranquila, con los ojos desorbitados y corta de entendimiento, crispándose como un niño pequeño en su pañal sucio, mientras chupa un martillo de plástico amarillo. No tiene nada que decir. Porque, ¿qué podría decir? Regresó a una infancia insensata hace mucho, mucho tiempo, cuando en su sabiduría terrenal antigua y oxidada, aceptó a la “seguridad inofensiva” como su niñera, y a la virgen de la “espiritualidad resignada” para que se quedara entre sus sábanas y mantuviera calientes sus pies viejos, fríos y totalmente impotentes.

El banquete que dio el Serbal, el árbol receptor de pájaros, llena los estómagos de esas creaciones emplumadas de los cielos, con carne naranja y ricos semilleros en pequeñas chaquetas de negro profundo. Luego, estos mismos pájaros satisfechos, en sus viajes que dan testimonio de la bondad de Dios, depositan fértilmente en los arcos expectantes de otros árboles, en los peñascos altos, en las rocas partidas por el clima, y en todos los lugares de la tierra más imposibles y difíciles de alcanzar, todas las posibilidades de una bondad rica y rojiza. Al echar raíces, estos arbolitos frescos, se vuelven más míticos y valiosos en su capacidad y en su poder. Esto es un secreto que les estoy revelando. Verán: Las palabras implantadas, cuando producen una cosecha en el más improbable de los lugares, cobran un poder milagroso propio. Los antiguos lo sabían.

La Biblia es un ‘serbal’ que susurra sus secretos a todos los que con hambre se sientan bajo sus ramas colgantes, ricas y llenas de frutos rojos. La Palabra de Dios es una semilla que debe plantarse, un fruto rojo que debe buscarse, lleno de sol naranja; y sus jugos exprimidos, cuando se mezclan con nuestro ‘vino’ diario, verdaderamente nos hacen dichosos. Entonces, a todos los que aman al Señor y también anhelan Su manifestación, les digo que: Sí, ahora más que en cualquier otro momento, es tiempo de sentarse bajo Su arbol Serbal y de escuchar Sus susurros, porque hay cosas que necesitamos saber. Aquel que tenga oídos para oír, que oiga.

Medita: “En lo secreto me llegó un mensaje; mis oídos captaron sólo su murmullo. Entre inquietantes visiones nocturnas, cuando cae sobre los hombres un sueño profundo, me hallé presa del miedo y del temblor; mi esqueleto entero se sacudía. Sentí sobre mi rostro el roce de un espíritu, y se me erizaron los cabellos. Una silueta se plantó frente a mis ojos, pero no pude ver quién era. Detuvo su marcha, y escuché una voz que susurraba: ¿Puede un simple mortal ser más justo que Dios? ¿Puede ser más puro el hombre que su Creador? Pues si Dios no confía en sus propios siervos, y aun a sus ángeles acusa de cometer errores, ¡cuánto más a los que habitan en casas de barro, cimentadas sobre el polvo y aplastadas como polilla! Entre la aurora y el ocaso pueden ser destruidos y perecer para siempre, sin que a nadie le importe. ¿No se arrancan acaso las estacas de su carpa? ¡Mueren sin haber adquirido sabiduría!” Job 4:12-21

Ora: Enséñame, SEÑOR, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito. Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia la avaricia. Aparta mi vista de cosas vanas, avívame en Tu camino. Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. Quita de mi el oprobio que he temido, porque tus juicios son buenos. He aquí yo he anhelado tus mandamientos. ¡Dame vida conforme a tu justicia!” Salmos 119:33-40