Saturday, July 13, 2013

Jul | 13 | Entre la seda y el cianuro

ESPERANZA

Mateo 11:4-6
“Les respondió Jesús: Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo: Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas. Dichoso el que no tropieza por causa mía.”

Entre la seda y el cianuro


Leo Marks escribió el fascinante libro titulado, Between Silk and Cyanide: A Codemaker War, (Entre la seda y el cianuro: La guerra de un artífice de códigos) 1941-1945. Con tan sólo 22 años, Marks empezó a trabajar para la Dirección de Operaciones Especiales, creando códigos secretos para héroes que eran lanzados a la Europa ocupada. Marks escribió más de quinientos poemas para ser utilizados por aquellos agentes. Los que se quedaban atrás de las tropas enemigas, memorizaban el poema que se les entregaba y luego sencillamente lo retransmitían al centro de operaciones, el cual, con la simple reorganización de una palabra o palabras dentro del texto, entregaban entonces el mensaje deseado. Violette Szabo fue una de esas agentes poéticas.

La película Carve Her Name With Pride (Graba su nombre con orgullo), cuenta la historia de Violette Szabo, esta mujer extraordinaria quien más tarde sería arrestada y ejecutada en el campo de concentración de Ravensbruck. La película representa “el poema en código para la Resistencia Francesa”, que personalmente le fue entregado a ella. Curiosamente, Violette tuvo un problema y es que, por la vida que había tenido, ¡no pudo memorizar correctamente el primer poema que recibiera para usar como su código! Entonces, aparentemente Marks le entregó este otro poema particular, muy apreciado por él porque estaba dedicado a su prometida, quien había muerto de manera trágica en un accidente aéreo. He aquí el poema:

La vida que tengo es todo lo que tengo
Y la vida que tengo es tuya.
El amor que tengo por la vida que tengo
Es tuya, y tuya, y tuya.

Dormiré alguna vez
Descansaré alguna vez
Sin embargo la muerte no será más que una pausa
Porque la paz de mis años en la hierba siempre verde
Será tuya, y tuya, y tuya.

Este poema conmovió el corazón de Violette, y no lo olvidó.

Estoy convencido de que Dios nos habla hoy a través de “códigos” de comunicación, escondidos en las películas de Hollywood o incluso incrustados en libros seculares o en las palabras aparentemente necias que salen de las voces de los burros... de los cuales hay muchos. No obstante, Dios aún habla, enviando Sus poemas de amor a las almas de todos los hombres en todas partes, ¡utilizando cualquier medio posible!

Un calabozo oscuro y una muerte brutal acechaban al más grande de los predicadores: Juan el Bautista. Con la esperanza diluyéndose, apresuradamente envió un mensaje desesperado al Salvador: “¿Eres tú el que debía venir o debemos esperar a otro?” Jesús, a su vez, le envió una respuesta amorosa, un código por decirlo así, que contenía no sólo la respuesta anhelada de Juan sino también todas las promesas y profecías del pasado que se referían a Jesús, ¡y toda esperanza certera del futuro referente a Juan! Me pregunto si cuando Juan el Bautista recibió las palabras de Jesús, no recibiría con ellas también un código personal dirigido sólo a él y nacido del corazón del Salvador, que le hablara claramente a su propia alma abatida, lastimada y temerosa. Me pregunto si ese código que recibió Juan no podría traducirse por: “Y recuerda, Juan, la paz de Mis años en la hierba siempre verde, será tuya, y tuya, y tuya”.

Reflexiona: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.” Juan 14:2-3

Ora: Lloro por tu tierno mensaje de esperanza. Mi Señor, mis ojos, mis ojos están llenos de lágrimas, porque el consolador restaurará mi vida, se acercará a mi alma, restaurará y prosperará a mis hijos y aplastará al enemigo cuando yo camine por entre estas colinas de seda y cianuro. Déjame conocer, oh Dios, la esperanza certera de Tu victoria hoy. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.




Friday, July 12, 2013

Jul | 12 | Las últimas palabras pronunciadas

BENDICIÓN

Génesis 49:33-50:1
Cuando Jacob terminó de dar estas instrucciones a sus hijos, volvió a acostarse, exhaló el último suspiro, y fue a reunirse con sus antepasados. Entonces José se abrazó al cuerpo de su padre y, llorando, lo besó.

Las últimas palabras pronunciadas

La pequeña aldea de Bognor Rocks de la costa sur de Inglaterra, se convirtió en el siglo veinte en el resort costero escogido para que los “acomodados” pasaran sus días de convalecencia y recuperación. Al Rey Jorge V, cuando gozaba de buena salud, le gustaba tanto el lugar que le otorgó al pueblo el sufijo de “Regis”. Bognor Regis había ahora llegado a la mayoría de edad. Podrían haber pensado que este galardón real habría vuelto famoso el lugar, pero estarían equivocados. Lo que ha marcado a la ciudad para siempre, son las palabras finales del mismo Rey, quien estando en pleno lecho de muerte y al preguntársele si querría pasar sus últimos días en su resort favorito de Bognor Regis, replicó: “¡Al diablo con Bognor!”, ¡y murió ante la sola idea de ir allá!

Otro inglés, nacido en Kent y de padres acaudalados, después de cumplir su tiempo como contador en la ciudad de Londres, se jubiló para realizar sus anhelos de escribir. “Goodbye” (Adiós) es uno de los poemas de Walter De La Mare, que el día de hoy va a cerrar nuestro tema de las palabras poderosas.

La última de las últimas palabras pronunciadas es ‘adiós’
La última flor desmantelada en el seto lleno de maleza
El último rumor lánguido de una campana doblando a lo lejos,
La última rata ciega en desdeñar el centeno mohoso.

Una oscuridad endurecedora pone vidriosa la vista evocadora
Hace brillar en la nada la vela extinta de los vigías
Asciende hacia una nada sin aroma el incienso desgastado
Ahoga en el silencio exterior el grito de caza.
El amor de su música silenciada no da un suspiro
El pensamiento en su torre de marfil a tientas busca en su hilado
Sacude en vano los árboles murmurantes del Edén
La última de las últimas palabras pronunciadas es ‘adiós’.

Las palabras tienen poder y nuestras vidas están llenas de ellas. Muy pocos entre nosotros tendrán la rara oportunidad, con total claridad mental, de pronunciar sus palabras finales con poder. Un accidente automovilístico, una enfermedad que debilite, la prisión, la separación y una multitud de otros silencios pueden robarnos el poder de nuestras palabras finales. Reflexionen entonces, amigos, reflexionen, porque yo he decidido que mis últimas palabras no serán “adiós”, sino “au revoir” y “nos encontraremos de nuevo en días mucho mejores que estos”; porque esta esperanza certera de un mañana prometido adornará mis labios cada día y revestirá mi pluma en la noche, con una invitación a que me sigan siempre, al tiempo que yo seguiré siempre a Cristo.

¿Y tú? ¿Será tu vida la pluma que escriba siempre con poder las palabras finales para aquellos a quienes amas?

Reflexiona: “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!.” Lamentaciones 3:21-23

Ora: Que Tu honor y Tu alabanza, oh Dios, den alas a mis palabras cada día, y que cada noche las revistan de esperanza acogedora. Amén.


Thursday, July 11, 2013

Jul | 11 | Felizmente perseguido

ESPERANZA

Apocalipsis 22:17
El Espíritu y la novia dicen: ¡Ven!; y el que escuche diga: ¡Ven! El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.

Felizmente perseguido


Ya saben que las palabras, especialmente las finales, las últimas, 'persiguen' a las personas.
Toda madre recuerda las últimas palabras que le dijera a su hijo en el momento de salir a la escuela, al mundo o a la guerra, para nunca más volver.

Muchos hombres aún se aferran a las palabras que desearían haber dicho a sus seres queridos, a sus madres fallecidas, a sus hijos en dificultades, a sus dulces y amadas hijas... “Antes de que se fuera, me gustaría haberle dicho tan sólo cómo... tan sólo cuánto... que perdono... que está bien... que...”. Es que las palabras, especialmente las finales, las últimas, 'persiguen' a las personas.

Así que hoy, me siento felizmente perseguido por las palabras finales de mi Salvador. Son palabras preparadas, empacadas como manzanas de oro en marcos de plata, y con el paso de los días que me acercan más a mi final, e incluso al final de todas las cosas tal como las conocemos, me doy cuenta de que las uso con más frecuencia y de que contemplo con detenimiento las profundidades de la esperanza apresurada que llevan.

Estas palabras finales de Jesús, son para mí, sin duda, y para todos nosotros. Cuando la batalla se pone difícil, son como un sonido de trompeta llamando por refuerzos inmediatos. Cuando la soledad nos abruma, se convierten en Sus brazos amorosos, que nos cobijan. Cuando el hambre abre nuestra boca y la sed reseca nuestra lengua, son aguas vertidas del pozo de Belén, y proporcionadas por el más poderoso de los hombres vivientes. Cuando lo mundano estropea mi alegría, estas palabras le hacen cosquillas a mi alma y arrancan una sonrisa; cuando las exigencias del día destruyen mi paz, estas palabras vienen y traen calma a los mares embravecidos; cuando aquello que no es más que herrumbre y putrefacción aparece para brillar como oro, estas palabras descubren el desierto y me muestran la arena que se cuela por entre las baratijas de este mundo pasajero e incoloro. Sí... estas palabras son para mí, sin duda, y para todos nosotros.

Ya saben que las palabras, especialmente las finales, las últimas, ‘persiguen’ a las personas. Hoy, amigos, siéntanse felizmente perseguidos con las palabras de su Señor...

Reflexiona: “Ciertamente vengo en breve”.

Ora: Amén; sí, ven, Señor Jesús. (Apocalipsis 22:20)


Wednesday, July 10, 2013

Jul | 10 | Enmarcando mariposas

ESPERANZA

Job 4:4
Tú, que con tus palabras sostenías a los que tropezaban y fortalecías las rodillas que flaqueaban.

Enmarcando mariposas

Nuestro versículo del día de hoy es dicho a Job por su “amigo” Elifaz el Temanita. Las palabras pronunciadas parecen ciertas y deberían haber alentado a Job, tan profundamente atormentado y asolado en su espíritu. Desafortunadamente, no fueron más que el preámbulo para otras palabras duras y críticas que llegaron después. El amigo de Job pasaría ‘de Termita a Elefante’ y caminaría sobre el alma ya triste y enferma de Job, se alimentaría de su corazón y haría colapsar su casa sobre su cabecita debilitada. Las palabras son algo poderoso, amigos; o bien son sólidas y proporcionan las bases para construir lentamente pero con seguridad, o son rápidas y se mecen como una bola demoledora, llenando las vidas de devastación y polvo. Sí señores, las palabras son tan dulces como la miel, o tan amargas y repugnantes como mantequilla rancia.

A pesar de las canciones infantiles que hablan de palabras que “nunca nos hieren”, todos conocemos por experiencia el poder que tienen las palabras, o incluso ¡una sola palabra! En un sentido más amplio, también tenemos que reconocer el hecho sorprendente y espantoso de que las palabras también se reproducen. Verán, cuando salen de nuestra boca, despliegan sus alas, ingresan al cuerpo a través de los oídos y depositan sus huevos en el corazón. La manera en la que estas palabras se pronuncian, o incluso se reciben, implica que años después, cuando finalmente las larvas salen de su madriguera, o bien emergen como langostas devoradoras que nos carcomen desde nuestro interior, o bien como hermosas mariposas, que visitan cada recuerdo de nuestra mente y sanan las heridas sollozantes de muchas cosas que ahora nos angustian. ¿Sabían también amigos, que las palabras, especialmente las finales, las últimas, son las palabras que obsesionan a la gente?

Muchos de ustedes han dicho palabras a sus seres queridos de las que desearían poder retractarse. Pero les digo: ¡No pueden! Sin embargo, en los años por venir, pueden colmar a los que han lastimado con palabras de una hermosura alada tal, ¡que con el tiempo la mariposa acabará con la langosta! Si es demasiado tarde, si la muerte ha hecho que la distancia sea demasiado grande para que las palabras la atraviesen, entonces, querido amigo, arrepiéntete y haz las paces con Dios. Ese arrepentimiento transformará tu horrorosa obsesión en un remordimiento arrepentido, y con el tiempo, Jesús mismo te revelará algo del poder amoroso y lleno de vida de otras palabras que pronunciaste a aquellos que se fueron; palabras buenas, palabras poderosas que les dijiste pero que habías olvidado. Sí, Dios puede tomar la sonrisa más ligera, presente en cualquier palabra, y convertirla en una luciérnaga en la oscuridad de un ser amado. Dios es bondadoso, más de lo que jamás podamos comprender. Que no te destruya la obsesión por tus palabras horribles del pasado, pronunciadas a personas que ya se han ido.

Por eso, quiero animarte hoy a que empieces a coleccionar tus palabras en cuadros enmarcados. Palabras que capturen imágenes de lo que podría ser. Dedica tiempo, amor, compasión y cariño sincero a las palabras que les dices a los demás. Que sean como manzanas doradas en marcos de plata, y entrégalas empacadas; estáte preparado para cualquier posibilidad; dáselas también a aquellos que ya quieren recibirlas. La vida me ha enseñado que con el tiempo, todas las palabras se convierten en imágenes, y bien en salones de remordimientos, o bien en pasillos de felicidad, eventualmente son desempacadas para ser examinadas y colocadas en el corazón, y colgadas en nuestras paredes interiores como recuerdos perpetuos del bien o el mal que nos han deseado o que hemos obedecido en nuestro interior. Hoy, amigo, enmarca con cariño la mariposa revoltosa.

Reflexiona: “Al encontrarme con tus palabras, yo las devoraba; ellas eran mi gozo y la alegría de mi corazón.” Jeremías 15:16

Ora: Oh Dios, en mi boca yace un mal revoltoso y un mundo de llamas, incluso hasta un frasco de veneno que gotea… Señor, somete mi lengua, quita de ella todas sus maneras de atacar y haz que siempre destile amor. Te lo ruego en el nombre de Jesús. Amén.


Tuesday, July 9, 2013

Jul | 09 | Caminos secretos y senderos escondidos

PAZ

Salmos 77:19
Te abriste camino en el mar; te hiciste paso entre las muchas aguas, y no se hallaron tus huellas.

Caminos secretos y senderos escondidos

No sé si se dieron cuenta pero en la producción de la trilogía de los libros de Tolkien, El Señor de los Anillos, hay un montón de imágenes sobre puertas. Comienza con la puerta de la casa de un hobbit y termina con un plano de esa mismísima puerta. Además, la historia está llena de pasajes secretos que pasan por encima de las montañas, e incluso a través de las montañas. Particularmente recuerdo la puerta secreta de “Durin” que llevaba a “Khazad-dum”, el reino de los Enanos, la puerta que sólo podía verse con la luz de la luna. La segunda película describía de modo tremendamente tenebroso tanto la mística como el peligro de aproximarse a estas puertas, porque afuera de ellas había monstruos, y adentro muerte.

También recuerdo el poema infantil de Browning, “El Flautista de Hamelin”, y me parece que el secuestro de los niños de Brunswick es mucho más malévolo que muchas de las cosas que aparecen en la trilogía de Tolkien.

Dirigió sus pasos hacia el monte Koppelberg,
Y detrás de él los pequeños saltaban;
Al ver esto los padres se sintieron aliviados.
"¡El nunca podrá cruzar la gran montaña!
¡Se verá forzado a apagar su música,
Y podremos ver a nuestros niños detenerse!".
Pero cuando ellos alcanzaron la ladera,
Un maravilloso y extenso portal se abrió,
Como si una caverna repentinamente se hubiera cavado,
Y el Flautista avanzó, seguido por los pequeños,
Y cuando ya todos estuvieron adentro,
La puerta de la montaña se cerró de golpe.
¡Eso sí que da miedo!

Amigos, no sólo lo malo tiene sus pasajes secretos. Les agradará saber que Dios también tiene Sus caminos escondidos, Sus pasajes secretos, Sus vías de escape, Sus lugares de refugio. Pregúntenle a Noel sobre la puerta que se cerró en el Arca; pregúntenle a Abdías cómo hizo y cómo protegió a los cien profetas; pregúntenle a David, a Moisés, a Pablo, a otros miles, incluso a los millones de israelitas, que en un lugar desierto llegaron a la orilla de las aguas, preocupados y sollozando por encontrarse atrapados entre el mar, las montañas y un Faraón furioso que les acechaba. Estuvieron preocupados hasta que Dios les abrió un camino que tenía preparado, un pasaje secreto y escondido, un sendero nunca antes conocido, por debajo de las aguas espumosas, a través del que todos ellos cruzaron por tierra firme.

Hoy, amigos, al enfrentar mares violentos y montañas enormes, sepan esto, y sépanlo con toda certeza, que aunque no lo vean, delante de ustedes yace un camino preparado, una vía de escape escondida, un lugar secreto de refugio, y que en el momento justo, se les revelará. Búsquenlo. Pídanle a Dios tener una visión clara para poder verlo. Hoy, busquen los senderos secretos de Dios. Busquen los caminos escondidos de Dios.

Reflexiona: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” 1ª. Corintios 10:13

Ora: Señor, Maestro Todopoderoso, muéstrame Tus caminos secretos, Tu sendero seco y firme que atraviesa mis mares enfurecidos, y el lugar seguro en donde pueda poner mis pies temerosos. Amén, Señor, Amén.


Monday, July 8, 2013

Jul | 08 | La visión de la vida

MISERICORDIA

Ezequiel 16:6
“Pasé junto a ti, y te vi revolcándote en tu propia sangre y te dije: ¡Sigue viviendo!, sí te dije: ¡Sigue viviendo!”
 

La visión de la vida

Imaginen a un niño recién nacido, abandonado en un campo abierto, solo y desnudo, con su cordón umbilical aún unido a la placenta desechada. La madre se ha ido y los buitres lo rodean bajo el sol de la mañana, esperando que se detengan los penosos gritos de ese espécimen de niño, repudiado y cada vez más frío y maloliente, y que se quede quieto, para darse un banquete con aquellos ojos recién abiertos. Este niño ha sido abandonado a la muerte, a morir de una manera despreciable y solitaria.

Así es que Dios dibuja la imagen del verdadero estado de Israel, antes de Su intervención soberana; y amigos, al hacerlo, dibuja la imagen verdadera del estado en que estamos nosotros, antes de Su intervención soberana: todos estamos muertos en nuestros delitos y pecados; todos nos retorcemos como niñitos ensangrentados, abandonados y gimientes.

No quiero alejarnos de la enseñanza clara de las Escrituras respecto a la responsabilidad personal, sino que quiero hoy apuntar hacia esta maravillosa y consoladora verdad bíblica. Cuando Dios dice “¡Vive!”, pues entonces ¡las personas viven! Como dice Spurgeon, es un “mandato irresistible”. Una vez que Él habla, ¡todo se lleva a cabo!

Jesús, según recuerdo, es presentado en dos oportunidades dentro de las Escrituras como absolutamente maravillado. Una es ante la incredulidad de Su propia tierra, de Sus propios familiares y de Su propia casa, y la otra es ante la credulidad del centurión romano cuya fe descubierta, literalmente maravilla a Jesús y lo lleva a proclamar: “Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe” (Mateo 8:10 NVI). La fe a la que Jesús hace referencia aparece encerrada en la respuesta del centurión ante la idea de que Jesús encaminara sus pasos hacia su casa: “Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano ” (Mateo 8:8 NVI).

¿Ven, amigos? He aquí el abrazo de una verdad, que al ponerse en práctica, cautiva de manera fantástica y certera el alma del Salvador Soberano y lo hace gritar de gozo. Cautiven hoy una vez más Su alma, amigos, y al hacerlo, cautiven Su corazón y cambien su mundo de preocupaciones, por un mundo de maravillas que contemplar.

“Señor, respecto a mi hijo… por favor, dí una sola palabra y…”
“Señor, respecto a mi esposa… por favor, dí una sola palabra y…”
“Señor, respecto a las palabras de mi doctor… por favor, dí una sola palabra y…”
“Señor, respecto al gerente de mi banco… por favor, dí una sola palabra y…”
“Señor, el enemigo está diciendo que…por favor, dí una sola palabra y…”
“Señor, esta montaña gigante que obstaculiza… por favor, dí una sola palabra y…”

Reflexiona: “¡Vive!”

Ora:
Hambriento vengo a Ti, porque sé que Tú me puedes saciar.
Estoy vacío, pero sé que Tu amor no se agota
y así espero por Ti. Así espero por Ti.
Me postro de rodillas. Te ofrezco todo de mí.
Jesús, eres todo por lo que este corazón vive.
Quebrantado vengo a Ti, porque Tus brazos están abiertos
Estoy agobiado, pero sé que Tu toque restaura mi vida,
y así espero por Ti. Así espero por Ti.
Me postro de rodillas. Te ofrezco todo de mí.
Jesús, eres todo por lo que este corazón vive.
(Kathryn Scott - “Hungry”)


Sunday, July 7, 2013

Jul | 07 | Una ‘Ovación’ de pie

DESCUBRIR

1 Samuel 17:38-39
Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza. David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado. —No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—; no estoy entrenado para ello. De modo que se quitó todo aquello.

Una ‘Ovación’ de pie

En una ocasión, cuando nuestro hijo salió de casa y se fue de viaje, nos dejó su guitarra. Era una guitarra bonita, una ‘Ovation’ de cubierta dura; estaba en la esquina contra la pared, y francamente, nadie la tocaba para nada. Yo quería hacerlo pero sencillamente no podía. El problema en mi caso era que las cuerdas estaban a casi un cuarto de pulgada de los trastes. Bendecido con unos dedos pequeños, me resultaba virtualmente imposible presionarlos firmemente para obtener la nota correcta. Cuando lo intentaba, era doloroso, sonaba horrible, realmente no lo disfrutaba y me veía verdaderamente ridículo. Así que prácticamente quedó abandonada y se había convertido en el tipo incorrecto de una “Ovation (Ovación) de pie”. Era buen material el que estaba abandonado en aquella esquina, burlándose de mí. Permíteme preguntarte esta mañana, ¿qué buen material tienes que no puedes usar correcta o efectivamente?
Sucede mucho, ¿no? Personas en el trabajo equivocado, con hermosas armaduras a su espalda, acercándose a gigantes y ¡haciéndolo todo mal! Se requiere de mucho valor para decirles a los que fallan así: “Amigo, no está funcionando, ¿verdad?”. Se requiere incluso de más valor para hacernos a nosotros mismos esa observación.

La armadura puede verse espectacular en Saúl, pero sólo cinco piedras y una honda harán el trabajo en tu caso, David. Así que, ¿qué es lo que tienes en la mano que no está funcionando, o que es incómodo o te hace tambalear? Suéltalo, ponlo en el suelo y levanta lo que realmente te pertenece. Garantizado que te sentirás mejor, te moverás más rápida y ágilmente, y serás más eficiente de lo que jamás creíste posible.

Esteban (ver Hechos 6 y 7), el primer mártir del que se tiene registro en la iglesia cristiana, se apropió de la Palabra de Dios y del escudo de la fe, y así pudo marchar entre las filas de los religiosos mostrando señales poderosas y portentos, siendo capaz de disputar de manera tan irresistible con algunos de los judíos, que era como si blandiera la gran espada de Dios a través de esas filas y dejara al descubierto sus fétidos corazones. Murió en la batalla, mis amigos, mas sin embargo, murió efectiva y gloriosamente, con su rostro radiante y feliz, resplandeciendo con el reflejo de la gloria de Dios. Y murió así, sonrientemente, porque utilizó aquello que era suyo y por tanto recibió de Su Maestro admirado, y que en la mayoría de los casos está sentado, una ovación de pie desde el cielo.

Tal vez llegar al cielo no sea suficiente. Tal vez la manera como lleguemos y nos reciban y saluden en ese momento signifique mucho más para nosotros… Entonces, permíteme preguntarte hoy: ¿Qué es lo que realmente buscas obtener en gloria? Piensa en ello, guerrero de Dios y perseguidor del infierno. ¿Qué buscas del Rey de la Gloria? ¡Mira! ¿Qué es lo que te ha puesto hoy en tus manos? Utilízalo. ¡Es más poderoso de lo que crees!

Reflexiona: “¡Veo el cielo abierto, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!” Hechos 7:56

Ora: Señor, sólo la gracia me ha llevado a Cristo y al cielo, y sólo ella me mantendrá a salvo en ambos, Señor. Sé que me aguardan recompensas. Señor, ayúdame a utilizar los talentos que me has dado de la mejor y más satisfactoria manera posible. Permíteme descubrir mis talentos y mi utilidad hoy, oh Dios, te lo pido en tu grandioso nombre. Amén.